De vuelta a la penitencia

De vuelta a la penitencia

Parace ser que la empresa está empezando a usar látigo, que se anden con ojo porque los ánimos en la galera apuntan revueltas. Lo que menos se necesita en estos momentos es el yugo opresor en los remos. Porque si nosotres paramos ni tambores ni látigos moveran la nave.

Y si alguien se saltó la jerarquía de la empresa o de los cocos será por la inacción de la misma por su pasotismo e ineficacia.

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